Noviembre 11 2009

Leyenda en Chihuahua de Pascualita

Un 25 de Marzo, día de la Encarnación del año de 1930, llegó a la ciudad de Chihuahua al aparador de La Popular, La Casa de Pascualita, un maniquí que conmocionaría a propios y extraños por tener una imagen viviente y por el asombroso parecido con su propietaria, la señora Pascualita Esparza Perales de Pérez, y con su hermana Cuca, así como por la influencia de las películas de misterio que se proyectaban en aquella época.
Se decía que era el cuerpo embalsamado de la hija de Pascualita. Ella nunca desmintió tales versiones, mismas que fueron publicadas por los diarios de la ciudad. Estas publicaciones eran afanosamente buscadas por la misma Pascualita, quien las exhibía en el aparador de Chonita, como originalmente bautizaron a la figura, por haber llegado el día de la Encarnación. En un auténtico imán se convirtió la leyenda de Chonita o Pascualita, como muchos le llamaban, que fueron en verdad multitudes de la ciudad y de diferentes partes del estado los que en el transcurso de los días se aglomeraban en la acera para analizar cada detalle de la figura femenina, que más que artesanía era una obra de arte. Hubo días en que se reunió tanta gente que el tráfico vial de la calle Libertad, lugar donde inició La Popular, llegó a suspenderse en ocasiones.
Pascualita recibía numerosas acusaciones por teléfono, por ir contra la moral, así como visitas a la tienda que ante el menor descuido clavaban sus uñas en el rostro del maniquí, dejándole huellas que durarían por décadas, por lo que Pascualita optó por hacer público que no se trataba de un cuerpo embalsamado.

Por ser un maniquí de cera, con cabello, cejas y pestañas naturales insertadas uno por uno, Chonita requería una serie de cuidados especiales, además de aquéllos propios de cualquier persona, como es el baño con champú. En una ocasión llegaron a la tienda, ya ubicada en la esquina de las calles Ocampo y Victoria, unos judiciales con la orden de hacer una investigación,
Pascualita pidió a los policías que regresaran después, porque Chonita se encontraba en su baño, ante lo que los investigadores acumularon más dudas e insistieron en el caso.

Tanta fue la insistencia, que el maniquí fue sacado, envuelto en una bata y con una toalla cubriendo su cabello. Se les permitió revisar sólo el rostro, encontrando que era de cera con perfectos ojos de cristal. Sin una prueba del delito se marcharon aún dudosos. El hecho se difundió por los medios, lo que sólo logró acrecentar la leyenda.
Con el paso del tiempo han surgido nuevas historias, como la que dice que el día de la boda de la hija de Pascualita le cayó un animal ponzoñoso en la corona de la novia, lo que provocó que muriera en el altar mismo y queriendo Pascualita inmortalizarla la embalsamó para tenerla con ella en su tienda, vestida para siempre de novia. Se dijo que camina por las noches en la tienda y que se cambia sola e incluso que derrama lágrimas en cierta época del año.
En el libro El comercio en la historia de la ciudad de Chihuahua, publicado por la Cámara Nacional de Comercio en 1990, se da la versión de que en uno de sus viajes a la ciudad de México, Pascualita acudió a la prestigiosa tienda El Puerto de Liverpool, donde adquiría telas, azahares y ramos. Al salir del establecimiento, unas personas estaban arreglando un maniquí cuya belleza la cautivó, por lo que se devolvió y habló con el gerente para que se lo vendieran. El funcionario de Liverpool se excusó arguyendo que su venta sería imposible, pues la escultural dama acababa de llegar de Francia y era la novedad por su rostro y sus manos de cera. Pascualita insistió y casi suplicó, pero la respuesta en cada ocasión fue cortés aunque firme: “No está en venta el maniquí”. A la tesonera Pascualita le quedaba un último y desesperado recurso para llevarse a Chihuahua el hermoso objeto: amenazó a su interlocutor con no volver a surtir más telas de El Palacio de Liverpool si el maniquí no le era vendido.
El gerente hizo un balance mental rápido de todo lo que adquiría Pascualita en cada temporada y en su decisión pesó más lo relacionado a ventas que la belleza escultural, y además ganaría con la venta del maniquí. Así Pascualita trajo a La Popular a su modelo profesional para cautivar a los chihuahuenses. Continuar leyendo… »

Noviembre 10 2009

El caso de Josué

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Esta historia de terror emitida en vivo por el programa “La Mano Peluda” la puedes escuchar en YouTube desde aquí. La siguiente historia esta contada desde la perspectiva del conductor del mismo programa, aun así no deja de ser aterradora.

Una de las historias más famosas del programa es el caso de Josué, un joven que un día, en compañía de su abuelita, su mamá y dos hermanitos cruzó la frontera en busca de una mejor condición de vida. Al paso del tiempo su situación era precaria y Josué, como hijo mayor, vivía desesperado por hallar la solución para que su familia dejara de padecer la pobreza. Trabajaba en un lado y en otro, ganando apenas lo suficiente para comer, y un día amaneció con una idea que según él remediaría todo: vender su alma al mal.
Al cabo de 11 meses este joven consultó, investigó, consiguió algunos libros de magia negra y una noche se le aparecieron en su cuarto tres sombras que le dijeron:
—Josué, así que quieres dinero y poder.
—Sí, es mi mayor deseo —respondió el joven.
—Entonces, para cerrar el trato necesitamos el alma de un ser querido.
—¿Cómo un ser querido? —dijo Josué sobresaltado— Si estoy haciendo todo esto es precisamente para que ellos estén bien.
—Si realmente quieres que tu familia deje de padecer hambre, debes entregarnos el alma de uno de sus miembros. Tienes hasta la próxima luna llena para hacerlo; de lo contrario, te va a pesar.

Y las sombras se fueron. Esa noche fue la más larga en la vida de Josué. No durmió pensando en lo que las sombras le habían dicho y a su cerebro llegaban pensamientos encontrados. Y al otro día se enteró de que faltaban dos noches para la luna llena y él tenía que resolver la situación. Continuar leyendo… »

Noviembre 02 2009

El niño con cuernos

Últimamente me ha dado por descargarme los podcasts de Radio Formula para luego escucharlos en el auto, especialmente los de La Mano Peluda, un programa radiofónico de terror y suspenso conducido por Juan Ramón Saenz. A lo largo del programa se presentan múltiples relatos de personas del publico que mediante una llamada telefónica o su asistencia a la cabina relatan sus experiencias paranormales. Muy a menudo también recuerdan los mejores relatos que han contado, “El niño con Cuernos” es uno de esos relatos, supuestamente es un niño al que le están apareciendo dos pequeños cuernos en la frente, por si eso no fuera ya bastante tenebroso podemos escuchar al niño y a sus familiares en un situación bastante escalofriante. Actuado o no, son excelente compañía en esas largas horas de carretera.

Octubre 14 2009

Muerte en el metro.

Tunel_I_by_lautremontArturo, un trabajador del metro, como cada tercer día citó a su novia Angélica en una estación subterránea de ese medio de transporte. En ese lugar, el día anterior, había ocurrido un terrible accidente en el cual un hombre murió despedazado al caer a las vías del tren. Al llegar la novia, Arturo le contó lo sucedido y la llevó al sitio preciso donde el hombre había muerto. Todavía se observaban grandes manchas de sangre seca.

Angélica, al escuchar la narración de su novio se empezó a sentir mal. Extrañamente, la cabeza le comenzó a doler de una manera intensa y se sintió mareada, lo que hizo que Arturo la llevara a su casa. Días más tarde, Angélica, aunque siempre había sido escéptica, tuvo sus primeras experiencias sobrenaturales. Primero llegaron unas pesadillas en las que un hombre descarnado le quería hacer daño. Luego, sentía que se sentaban en su cama y la descobijaban. Y llegó el momento en que estas situaciones tenían tan asustada a la joven, que lo reveló a su familia. No le creyeron, le dijeron que estaba sugestionada por lo del accidente ocurrido en el trabajo de su novio y que mejor lo olvidara. Algo semejante ocurrió con sus amigas, que al escuchar el relato se burlaron de ella.

Las situaciones paranormales se le manifestaron cada vez más. La vida de Angélica había cambiado, ahora era una mujer retraída y el mínimo ruido la exaltaba. Creía que se estaba volviendo loca y un día, acostada en su cama, vio la sombra de un hombre y, cuando intentó pedir auxilio, quedó paralizada. La sombra se acercó a ella y dijo con desesperación:

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Septiembre 04 2009

La leyenda de la novia.

parejaDe pronto, cuando la señora Juana Ortiz, viuda de Hernández, y su hija Teresa Hernández trapeaban el piso de la vivienda cinco que había quedado desocupada, vieron al ras del piso unos zapatos negros bien boleados y brillantes. Y al levantar más los ojos, perplejas y atemorizadas, observaron a un hombre con traje de novio: de camisa blanquísima, pantalón y saco negros y en la solapa, flores de azahar. ¿Su rostro? Blanco como la cera y una enorme tristeza en los ojos.

Doña Juana era la portera de las vecindades marcadas con los números 39 y 43 de la calle de Regina. Ese día, doña Elvira, la dueña, había pedido que hicieran muy bien la limpieza de la vivienda cinco, porque unas personas estaban interesadas en rentarla. Los anteriores inquilinos, doña Juana Ortiz lo sabía, habían dejado los cuartos porque, por las noches, los espantaban; alguien les movía muebles y camas. Por las mañanas, amanecía todo en su lugar. Suspiros y lamentos se escuchaban en la oscuridad. El corazón les revoloteaba en el pecho y en la cama. No aguantaron más y se fueron. ¿Quién habitaba antes de ellos esos cuartos del cinco?

Desde el año de 1940 vivió ahí Lucila Morales con sus papás y un hermanito que nació en esa vecindad, ese mismo año. Tres años más tarde, ella conoció a Pedro Almaraz, tornero de oficio, buen muchacho y buen trabajador en los menesteres del taller ubicado en 5 de Febrero en la colonia Doctores.

Ya con 19 años, la muchacha no se hizo del rogar cuando Pedro le propuso matrimonio -la espera suma años y las solteronas suman tantos vacíos y resentimientos-. Ella, por supuesto, le dijo que sí; la querencia le brotaba por los ojos, la piel y la humedad del cuerpo que sensualiza todo, hasta el mundo que siempre está luminoso y el caminar se hace leve, leve… A veces el amor es tan leve que vuela, y la realidad es tan pródiga y tan virtual…

A ambos se les vio caminar por la calle de Regina, juntos, de la mano, con la mirada llena de luz desde que le pusieron fecha a su boda: el sábado 13 de febrero. Y entonces vinieron las prisas. Invitar a los familiares de Pedro, que eran de Tlalpujahua, Michoacán. Para Lucila, las invitaciones fueron más ágiles y cercanas: de la colonia Guerrero y de Santa María la Redonda. Continuar leyendo… »

Agosto 14 2009

Enterrado vivo.

muerto_en_vidaUna víctima de un ataque al corazón, fue pronunciado muerto por los doctores de “urgencias” y fue enterrado dos días después por su afligida familia… ¡pero Miguel Hernández aún estaba vivo!

Por 72 horribles horas, el hombre de 52 años, empleado de una gasolinera de Ciudad Juárez, estuvo despierto apresado en su tumba a dos metros de profundidad, hasta que una providencial inundación súbita del río, causó un desliz de lodo, barrió su ataúd y decenas de otros más del cementerio, y los lanzo junto a una carretera.

Un joven camionero lo encontró tirado, atontado, entre los cadáveres y lo llevó al hospital. Desde su cama en la unidad de cuidados intensivos, Hernández contó su tragedia: “Me desperté en una oscuridad total, no podía moverme, sentía un gran peso sobre mi pecho. ¡Esto es la muerte!, pensé, pero no hay ángeles ni paz, nada de esas cosas que oí acerca del cielo, sólo silencio y desesperación. Este lugar es donde mi alma pasará la eternidad. ¡Empecé a llorar de desesperación, yo estaba muerto, estaba solo!

“«¡Esto no puede ser!», grité. Pero mi voz regresó como un eco sin vida. De pronto una gota de agua cayó sobre mi frente y escurrió por mi mejilla. Yo sabía que no eran mis lágrimas, y entonces pude mover mis brazos, que estaban cruzados sobre mi pecho.
“Los recuerdos inundaron mi mente. Recordé el terrible dolor en mi pecho, a mi esposa Dolores gritando: «¡Dios mío! Miguel tiene un ataque! Recuerdo el sonido de la ambulancia y a los hombres poniéndome en la camilla… entonces… nada. ¡No estoy muerto!, suspiré con ardor.
“¡Estoy vivo!, pero el verdadero horror de mi situación explotó en mi cerebro. No estaba muerto, pero había sido enterrado vivo. Era un cuerpo viviente que agonizaba. ¡Empujé hacia arriba tan fuerte como pude la tapa de mi ataúd… no se movió. Pateé los lados, pero eran tan duros como piedra. El aire era pesa¬do y húmedo, era como respirar agua. Mis pulmones me dolían con cada respiración; después volví a perder la conciencia.

“Cuando desperté, sentí el movimiento, como si mi ataúd fuera una canoa en un mar rugiente… Un nuevo horror… el lodo se filtraba por todos la¬dos… ¡Yo me ahogaría en lodo! Mi ataúd continuó su viajar, ¿a dónde?, no lo sabía… Recé dando gracias a Dios por haberme salvado la vida dos veces y rogándole que me salvara una vez más. De pronto, yo estaba rodando de un lado a otro. La tapa de mi ataúd se partió y pude ver el cielo, y sentir el aire fresco. Aterricé en el suelo, ¡libre de mi prisión de madera y clavos! Alrededor mío, los cadáveres estaban regados, pero ¡yo estaba vivo! ¡Vivo, vivo! Grité pidiendo ayuda y entonces sentí una mano sobre mi hombro. Un joven me dijo: «¡Cálmate, viejo! ¡Es un milagro!» Aunque yo estaba débil y asustado, le contesté: «¿Por qué me llamas viejo? ¿No ves que mi cabello es tan negro como el carbón?» Él contestó: «No, señor, está tan blanco como la nieve»”. Por el pavor, Miguel encaneció en pocas horas, pero hoy su pelo ha vuelto a ser negro.

Fuente: Insólito.

Julio 21 2009

Las aventuras de Lucas Torres.

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Cuentan que en un poblado llamado la Salitrera (Salitrera City) en el estado de Guerrero habita un ser místico que pasa la mayor parte de su tiempo contando sus aventuras y hazañas acaecidas a lo largo de su vida, Su nombre es Lucas Torres y aquí presento algunas de las historias que hemos podido rescatar.

El Venado curioso.

Cierta noche de verano Lucas Torres se encontraba en una pequeña choza situada de la sierra madre del sur, descansando luego de una larga jornada de trabajo. Repentinamente escuchó como llamaban a su puerta con golpes y rasguños, valiente como siempre ha sido se levantó de inmediato tomando su candil y abrió la puerta, lo primero que vio fue una maraña de cuernos de aproximadamente un metro de longitud de punta a punta, levantó un poco el candil y vio el rostro de un venado enfurecido, su escopeta se encontraba a varios metros de él y pensó que si se arriesgaba a tomarla en ese lapso de tiempo aquel animal lo atacaría o en su defecto hubiera huido. Con la velocidad del rayo, cuenta Lucas Torres, tomó su huarache y acertó tremendo golpe al venado que cayo muerto de manera instantánea.

En Jaguar cazador.

Un día como muchos otros Lucas Torres se encontraba arreando sus ganado en las tupidas montañas de la sierra, de manera sorpresiva se percato de que un Jaguar lo acechaba de entre las sombras de unos árboles a corta distancia, lo vigiló durante un rato hasta que el animal decidió atacar, Lucas Torres sabiendo de su habilidad atlética emprendió la retirada con tremenda explosividad. Después de casi media hora de persecución Lucas Torres llego a la orilla de un caudaloso río y sin pensarlo se adentró en este, nadando contra corriente, después de varios kilómetros y con el animal aun detrás de él se encontró con una altísima cascada, pensando que sería mejor intentarlo todo antes que morir se adentro en la cascada y aunque no lo crean subió por ella nadando, aproximadamente a la mitad y viendo al Jaguar en una situación desfavorecedora sacó su machete y cortó de tajo la corriente de agua que quedaba a sus pies dejando al jaguar, que lo perseguía nadando por la cascada, ante una caída inminente.

El Burro Veloz.

Una madrugada Lucas Torres tenia un compromiso en un poblado llamado la Unión, ubicado a unos 60 km de la ciudad donde vive, emprendió el camino y entre la penumbra de la noche vio lo que parecía ser un burro, así que sin pensarlo dos veces y para acortar el camino lo montó y siguió con su destino. Cito “Nombre compita, el burro andaba ligerito ligerito, llegue a la unión amanecendito y todos me miraban y me felicitaban cuado siempre me habían mentado la madre. Total llegue al compromiso y al bajarme del burro que voy viendo compita, no era un burro era un venado”.

El Lobo desafortunado.

Cazando conejos una tarde de agosto Lucas Torres se encontró con un lobo, trato de acertarle varios tiros con su escopeta pero falló en todos hasta que el lobo emprendió su ataque con un salto tremendo que los dejaba cara a cara, Lucas Torres al verse ante semejante situación tiro un derechazo que termino perforando al pobre animal desde la boca hasta el recto, por si fuera poco y para dejarle las cosas en claro se aferro con dos de sus dedos al borde del ano y de un tirón termino por desdoblar al animal dejando toda su estructura interna expuesta.

Échame un Chisme Lucas Torres.

Epigmidio un viejo habitante de salitrera cuenta que un día fue a visitar a Lucas Torres y de forma burlona le dijo “Échame un chisme Lucas Torres”, a lo que el contesto con una cara de pena profunda “Nombre Epi, que chisme, me dijeron que te avisara, se acaba de morir tu mama la están velando en tu casa”, Dice Epigmidio que salio corriendo a su casa y cuando llego vio a su madre muy tranquila tejiendo en un sillón. Cuando regreso a reclamarle a Lucas Torres su respuesta fue contundente “Cabrón no me dijiste que te echara un chiste”.

Abril 29 2009

El desaparecido batallon de Norfolk.

gallipoli_turquiaUno de los casos de desapariciones más famosos, tal vez porque no se trata de un individuo, sino de un grupo de hombres, de produjo durante la Primera Guerra Mundial, cuando el batallón del Regimiento Real dl Norfolk se desvaneció en los Dardanelos, el plena campaña, en el mes de agosto de 1915.

Entre marzo y diciembre de 1915, Inglaterra y Francia intentan adueñarse de los Dardanelos, punto estratégico que controla las comunicaciones entre el Mediterráneo y los puertos rusos del Mar Negro. Pero los ejércitos del Imperio otomano, dirigidos por los alemanes, mantienen en jaque al cuerpo expedicionario occidentales. Las pérdidas son tan importantes (46.000 muertos), que los aliados abandonan finalmente la lucha en diciembre.

La desaparición de Norfolk.

La historia de la desaparición del batallón de Norfolk es conocida por el relato de los soldados de la Mancomunidad que asistieron a este acontecimiento.  El 21 de agosto de 1915, durante el ataque de la península de Gallipoli, uno de los episodios más sangrientos de la campaña de los Dardanelos, veintidós soldados neozelandeses de una compaña de ingenieros vieron al cuarto regimiento de Norfolk, formado por 267 hombres, dirigirse a socorrer al cuerpo del ejército del Comando Unido de Australia y Nueva Zelandia (CUANZ), que estaba atacando la cota 60, al sur de la bahía de Suyla. Mientras se encontraban en el lecho seco de un río, los soldados de Norfolk penetraron dentro de una extraña nube. En cuanto todos los hombres desaparecieron detrás de la cortina de bruma, la nube se elevó suavemente para alejarse en el cielo, contra el viento, perdiéndose rápidamente de la mirada de los observadores. No se veía ningún ser vivo en el pequeño valle y Turquía afirmó no haber capturado jamás a ningún miembro de ese regimiento.

Las contradicciones.

Este relato se apoya sobre el testimonio hecho cincuenta años después de la campaña de los Dardanelos. Redactado, luego de un encuentro conmemorativo del CUANZ, por tres soldados neozelandeses que pertenecían a la tercera sección de la primera compañía de ingenieros, este testimonio fue presentado como un llamado a prestar declaración destinado a las personas que eventualmente se encontraran todavía vivas y que hubieran asistido a este hecho. Un examen del documento reveló, sin embargo, varios errores de hecho en el relato, que hacían dudar de su confiabilidad. Así, el cuarto regimiento de Norfolk mencionado por los res soldados no es un regimiento sino un batallón y éste, por lo demás, terminó la campaña de los Dardanelos. En cambio, otro batallón de mismo regimiento, el quinto de Norfolk, fue efectivamente reportado como desaparecido luego de un ataque. Este tuvo lugar, no el 21 de agosto como lo indica el documento sino el 12, de acuerdo con los archivos militares ingleses y sucedió a cinco kilómetros de la posición supuesta por los testigos neozelandeses. Sin embargo, existe otro texto que relata un episodio similar, escrito poco después de la campaña, en el que no se encontró ninguna contradicción ni afirmación dudosa, y cuyo testimonio parece claramente más confiable.

¿Recuerdos verídicos o sugestiones posteriores?

bahia_gallipoliSe trata del Informe final de la Comisión de los Dardanelos publicado en 1917. Según este documento, una “extraña bruma”, que reflejaba los rayos del sol, cubrió la bahía y la llanura de Suyla el 21 de agostos, desdibujando las trincheras ocupadas por los otomanos y permitiendoles, de ese modo, disparar más fácilmente sobre los aliados. Pero por más extraño que esto pareciera, tal fenómeno meteorológico era al parecer corriente en la región. Es igualmente ese mismo día 21 de agosto, en el curso de la tarde, que el informe cita un ataque a la famosa cota 60 por 3.000 hombres de la CUANZ.

Al leer los dos episodios descritos en este documento oficial, las semejanzas con el tardío testimonio de los soldados neozelandeses son impactantes. De hecho, este último más parece una mezcla de los dos acontecimiento, presentados en el Informe Final como distintos pero relatados en dos páginas enfrentadas…

Tal vez esta disposición pudo influir en la memoria de los tres testigos. Habría que agregar que del quinto de Norfolk, que se reporto efectivamente como desaparecido, se recuperaron 122 cadáveres a partir del 23 de septiembre de 1919. Y, si se toma en cuenta que 27.000 de los 34.000 muertos, entre soldados ingleses y del CUANZ, nunca fueron sepultados, se puede suponer que los cuerpos de los 145 soldados que faltan hayan podido ser mezclados con la tierra de un campo de batalla ahogado bajo un calor terrible, que podría haber sido un factor de putrefacción acelerado. Estos diversos elementos nos constituyen ningún apoyo en favor de la autenticidad del testimonio de los tres neozelandeses.

Sin embargo, algunos autores siguen viendo allí el relato de un hecho real y justifican las contradicciones sobre la identidad del batallón o la fecha de aparición de la extraña nube aduciendo ciertas faltas en la memoria que serían del todo normales después de cincuenta años. No es tampoco menos cierto que los documentos oficiales de la época hablan de una bruma de gran superficie y no de una nube de 250 metros de largo posada sobre el suelo. Se podría pensar que si un fenómeno como ese hubiera producido, habría llamado inmediatamente la atencion de los observadores militares que están siempre al acecho de un ardid del enemigo.

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