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Ser más inteligente
Alimenta equilibradamente tu cuerpo:
Las habilidades cognitivas se ven favorecidas cuando el organismo se encuentra equilibrado: una alimentación adecuada a tu tipo de actividad y a tu edad es clave para incorporar la energía psicofísica que se aplicará al desarrollo integral de tu inteligencia.
Ejercítate en la ejecución de algún instrumento musical:
Favorecerás la coordinación de movimientos tanto físicos como mentales, producto de una estimulación no alterada de tus neuronas y el entrenamiento en el ritmo. Además, notarás el beneficio de la relajación de tensiones profundas y el desarrollo de la sensibilidad emocional, canalizadas a través de la expresión artística.
Entrénate en el desarrollo de tu memoria operacional:
Realiza cotidianamente cálculos aritméticos aumentando paulatinamente su complejidad o amplitud, recuerda los nombres y rubros de las tiendas que se encuentren en el recorrido de tu casa hacia tu trabajo, reconstruye mentalmente los pasos para elaborar una receta, o los procedimientos para poner en funcionamiento alguna maquinaria. El entrenamiento mental sostenido mejorará tu capacidad de resolución de problemas, y hasta podrá incrementar tu consiente intelectual.
Almacena estructuradamente la información en tu memoria:
Por ejemplo: no memorices un número telefónico, repitiéndolo hasta el cansancio. Por el contrario, intenta visualizarlo asociándolo a otros elementos (semejanzas con fechas que recuerdes, sonidos semejantes a los del nombre del dueño, el “dibujo” de los números, los movimientos de tus dedos cuando lo marcas en la botonera del teléfono).
Realiza actividad física con regularidad:
El establecimiento de rutinas de actividad física placentera favorece la oxigenación, proveyendo al cerebro un plus energético muy estimulante. Además, investigadores californianos que exploran actualmente en neurogénesis, postulan que el ejercicio aeróbico favorecería el desarrollo de nuevas células cerebrales.
Lee un libro:
Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo. Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.
Juega un poco:
Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas. Continuar
Habitos que dañan el cerebro.

- No Desayunar: La gente que no desayuna tiene bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto genera insuficiente suministro de nutrientes al cerebro causando su degeneración paulatina.
- Comer de más: Esto causa el endurecimiento de las arterias del cerebro, causando además baja capacidad mental.
- Fumar: Causa la disminución del tamaño cerebral y promueve además Alzheimer.
- Consumir altas cantidades de azúcar: El alto consume de azúcar interrumpe la absorción de proteínas y nutrientes causando malnutrición y puede interferir en el desarrollo del cerebro.
- Contaminación del aire: El cerebro es el más grande consumidor de oxígeno del cuerpo. Inhalar aire contaminado disminuye su oxigenación generando una disminución de la eficiencia cerebral.
- Dormir poco: El dormir permite al cerebro descansar. La falta de sueño por periodos prolongados acelera la pérdida de células del cerebro.
- Dormir con la cabeza cubierta: Dormir con la cabeza cubierta aumenta la concentración de dióxido de carbono y disminuye el oxígeno causando efectos adversos a nuestro cerebro.
- Hacer trabajar al cerebro cuando estamos enfermos: Trabajar y estudiar cuando estás enfermo además de la dificultad del cerebro para responder en ese estado, lo daña.
- Falta de estimulación: Pensar es la mejor manera de estimular nuestro cerebro no hacerlo provoca que el cerebro disminuya su tamaño y por lo tanto su capacidad.
- Practica la Conversación inteligente: Conversaciones profundas o intelectuales promueven la eficiencia cerebral.
Dra. Mª Elena Guadalupe
La increible historia de Eddie Adcock.
Eddie Adcock, músico y uno de los pilares más importantes de Bluegrass Music en EE UU, tenía que someterse a una cirugía de cerebral para continuar con su carrera musical. Perjudicado por temblores que podían perjudicar su carrera no dudó en pasar por el quirófano.
Para curarlo, los médicos decidieron realizar una operación que consistía en abrir un orificio el cráneo del músico y colocar una serie de electrodos directamente en el cerebro con el fin de inhibir la región del cerebro que causaba los temblores. Durante la operación los médicos le ‘obligaron’ a tocar el banjo.
En el tiempo que duró la cirugía, los médicos mantuvieron al músico ‘despierto’ para verificar que los electrodos estaban funcionando correctamente y le pidieron que tocase el banjo durante la operación.
Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

La hipopotomonstrosesquipedaliofobia es el miedo (descontrolado) a la pronunciación de palabras largas y complicadas, aquel que la padece presenta aversión o nerviosismo cuando entra en charlas donde se utiliza un argot de palabras largar o poco comunes.
Lo peor que le puedes hacer saber a un hipopotomonstrosesquipedaliofobico es el nombre de su enfermedad, por lo que actualmente la llaman también sesquipedaliofobia.



