Imaginen a una persona que padece de bulimia, anorexia y alcoholismo, suena fuerte, ¿no? Pues esa enfermedad existe, se llama ebriorexia o alcohorexia es la “moda” entre los chavos, principalmente universitarios.
La alcohorexia se centra en la preocupación de los jóvenes por lucir delgados, no comer, consumir grandes cantidades de alcohol y, finalmente, vomitar; en otras palabras, no se toma bocado durante todo el día para contrarrestar las calorías del alcohol y en un momento determinado se come compulsivamente, se bebe y se provoca el vomito. Los síntomas son similares a los de la anorexia y bulimia más los que ya sabemos que “nos regala” el consumo de alcohol.
Con este trastorno se evita engordar pero, contradictoriamente, se induce al peso, pues el alcohol es rico en calorías; al final, se engorda más de lo que se pretende adelgazar. Aunque no se tienen cifras oficiales sobre este padecimiento, se sabe que la alcohorexia se manifiesta principalmente en las mujeres con edades entre los 17 y 25 años, aunque no se descarta a los varones.
La combinación de adicciones y desórdenes alimenticios es un fenómeno que crece “a lo grande” en la población juvenil, más preocupada por el peso que por una buena calidad de vida y eso, por supuesto, impacta negativamente en su autoestima.
Si los desórdenes alimenticios son un problema de salud grave, la alcohorexia desarrolla un doble riesgo: trastorno alimenticio más adicción. Como ya sabemos, cuando se consume alcohol sin haber comido, los efectos son más rápidos; además a mayor consumo, mayor tolerancia, lo cual se traduce en consumo de más alcohol para inhibir el apetito. Continuar leyendo… »
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